Hoy fue un miércoles dichoso
el árbol de la casa
como todos los días
anido con el viento
el canto de los pájaros.
Mi madre cultivo
en el jardín
una flor
perdida en sus recuerdos
y sus canas llamaron otros tiempos.
Los niños agrandaron las calles
hacia todos los mundos venideros
su carrito, se convierto en avión y unos guijarros en pan
que no comieron
a las muñecas les nacieron papás y mamás
e hicieron la siesta.
Hoy fue un miércoles dichoso
ame a mi prójima como a mi mismo
le di cuerda al reloj de los recuerdos
y llore por lo bajo
como un buen moribundo
cuando espera la hora de su entierro.
Si
hubo noches en que mi voz
discurría por el laberinto de tu nombre
y el aroma de los árboles
seducidos por humedades de sombra
anidaban en la saturación de tu labios
mientras a lo lejos
una ave cegaba con sus alas
la floresta marchita
por no se que cenizas de sol.
Si
hubo noches
en que la luna oscilaba en péndulo
marcando ritmos de luceros
pero no era luna
era el eco de tu nombre en aquel laberinto
asechándolo todo
el que ahuyentaba el sueño.
PAISAJE NO. 1
Solía correr hacia ti
ante esa luna solitaria en tu rostro
que el viento de otoño entristecía
como un gesto o un ademan de soledad
habitando tus ojos.
Entonces , el viento era una vertiente en tus manos
una oración o una aria triste
para acariciar otros paisajes
otras auroras
que el sol de invierno colapsaba en tu sonrisa
sorprendiendo las tardes.
I
Era tu piel la que a la tarde
clamaba lluvia al aguacero
voz al amor
luz al deseo
y ambos
llamados en secreto
hurgábamos de sed
tu tibieza profunda
en el silencio.
II
Sobre estos días
ansiosos de amarte
ya no sabe mi mano tu vestido
desatarlo al caer
su temblor
tu gemido
ni el aroma iridiscente
de tu húmeda sal
sumergida y marina.
III
Lluvia
una vez más
tornada avidez de soledades
unida en instantes a la flor y a la tierra
río abatido
indescifrable
en agua celestial
y vuelta sed
de estrellas.
IV
La he visto discurrir
agua gris
entre laderas desciende
una
y otra vez
se evade
río de tormenta
algún brazo de mar
si busca
encontrara a la espera.
V
Sorpresa vuelta luz
húmeda toda
hacia caminos líquidos hallados
se empeña y llega
bebiendo de tu piel
de sol de atardecer
de vida y canto
mundana al fin
con trazos finos
a estrechado el recuerdo
de tu piel en mis manos
e incansable a su amor
cristalina toda
se deshoja incesante
en horizontes vastos.
VI
Día desprovisto de luz
transita en tiempos de aguaceros
sobre la fresca humedad
florece tu ausencia
desciende prolífica
y anega esta espera
donde persevero en el ansia
de la margen húmeda de tu sexo.
VII
Llueve
se instituyo la humedad universal
sobre las rosas
entre las bocas tibias.
Imprevista
Anhelante
de su ritmo brota su nombre
alegría que bosteza
agua de misteriosos mares
y de furtivos ríos
te vertiste cántaro en la tarde e imagine tú sed
/ sobre su rostro
líquido amor precipitándose al vacío
y vuelto lluvia en su piel y mi piel.
Has descendido hacia otro tiempo
te busco en la claridad de la lluvia
te convoco con líquida voz
y hacia horizontes densos me encamino.
En distinto territorio
acaso tu luz azul prospera
mientras tu pelo llueve en otro cuerpo
sobre distinta mueca de amor o de ternura.
La tierra ingenua guarda el fulgor
donde tu voz estableció los signos del deseo
en tanto
memoria del mar tu piel
fluye perenne
en otra encrucijada de erótico desvelo.
Un instante de gesto dorado
porta en ecos de sol la tarde
desvalida de ti
rumbo al oscuro cielo
donde te busco
inútil
desprovisto
mientras la espiga de tu cuerpo
acaso pace sus dotes en cálidas auroras
que mece otro amor concupiscente.